Desde la Federación Argentina de la Industria Molinera salieron al cruce de las acusaciones de dumping por parte de la industria harinera de Brasil
La Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) salió al cruce de las "falsedades difundidas por el lobby de Abitrigo para evitar la entrada de harina argentina a Brasil".
El problema comenzó cuando el nuevo presidente de Abitrigo -que nuclea a molinos brasileños-, el ex embajador Sergio Amaral, acusó a la Argentina de fomentar la competencia desleal.
Según la información la asociación acusó a los molinos argentinos de comprar el trigo a $320 por tonelada y, una vez que se comprueba la venta al mercado interno, de recibir del Gobierno $170 para que se mantengan los precios internos controlados. Pero la entidad denuncia que algunos molinos que reciben ese valor "
estarían exportando harina a Brasil, que ingresa así a precios por debajo del costo de producción local”.
"Esta enorme falsedad sólo se puede explicar por mala fe de las autoridades de Abitrigo, ya dados los antecedentes de su presidente, no se puede atribuir sólo a la ignorancia", dispararon desde FAIM. Sobre este punto, la entidad destacó que:
- Los molinos argentinos no compran el trigo a $320, basta ver los valores de cotización de las pizarras de las cámaras arbitrales.
- Es totalmente descabellado decir que se exporta harina elaborada con trigo al valor del mercado interno (que tampoco es el que surge de la información de Abitrigo), ya que las compensaciones se reciben sólo una vez que se deduce el trigo equivalente para las exportaciones de harina informadas por la Aduana Argentina con los correspondientes cumplidos de embarque.
"Detrás de esta mentira se esconde el viejo anhelo de los molinos brasileños para evitar competir con la harina proveniente de argentina, presionando de todas formas posibles a su Gobierno", explicaron desde FAIM.
Al respecto, agregaron que "nada se dice de la aplicación caprichosa y discriminatoria de los impuestos estaduales del Brasil para las harinas provenientes del exterior, de los beneficios que otorgan los Estados de ese país para la instalación de molinos que reducen la inversión a valores 40 % inferiores a su ubicación en la Argentina, o las medidas pararancelarias aplicadas, en perjuicio de los importadores brasileros de harina argentina".