Comex | Miercoles 02 de Enero de 2008
La carne argentina pierde cada vez más terreno en el mundo 
En dos años, 3 millones de hectáreas que antes se destinaban a ganadería pasaron a utilizarse para el cultivo de cereales y oleaginosas, producto del boom de precios internacionales. Así, la Argentina podría caer al quinto puesto entre los principales exportadores mundiales de carne
Especialistas del sector cárnico ven señales preocupantes en cuanto al abastecimiento del mercado en el mediano plazo.
Las estimaciones prevén que durante la primera mitad del año se sienta una importante merma en el flujo de ganado bovino hacia los frigoríficos, mucho más intensa que lo habitual.
Sucede que la tendencia actual muestra que son más los animales alimentados en feedlots que salen que los que se reponen.
Y esto podría traer repercusiones en el terreno exportador.
Para Angel Girardi, productor agropecuario, la falta de ganado se debe a una disminución en el ánimo de los productores a raíz de la cantidad de problemas que tiene la industria para solventarse. “Falta vocación producto de tantos sinsabores”, sostiene.
Su visión sobre el sector es pesimista, a tal punto que asegura que no sería difícil que uno de los productos insignia de la Argentina tenga que comenzar a ser importado.
De acuerdo con el productor, si está situación continua la Argentina va a necesitar comprar carne en el exterior. “Si todavía no se importa es porque cuesta más barata producirla en la Argentina. No lo hacen por ese simple motivo. Brasil, Uruguay y Paraguay tienen la carne más cara que nosotros”, opinó.
Rentabilidad
Uno de los problemas que enfrentan los productores ganadores es la diferencia de rentabilidad entre su sector y el de siembra.
“El negocio de la exportación de granos no tiene el mismo nivel de restricciones que tiene el mercado ganadero. Entonces, para los productores es mucho más conveniente dedicarse los granes que a la carne. Además, los márgenes de la actividad agrícolas son más grandes que los de la actividad ganadera”, sostuvo Girardi.
Además, el productor señaló que “el fruto de nuestra actividad se ve reflejado en 3 años. En cambio, el ciclo de la agricultura dura 6 meses”.
De este modo, a pesar de las retenciones, el creciente aumento en el precio mundial de los granos está volcando a muchos ganaderos a vender sus animales para dedicarse hacia cultivos más lucrativos.
Desde el 2005 se estima que unas tres millones de hectáreas antes dedicadas a la ganadería, se destinan actualmente a la agricultura, según explicó a Efe Pablo Andreani, analista económico de la empresa AgriPAC Consultores de Buenos Aires.
A pesar de ello, Javier Martínez del Valle, director ejecutivo de la Asociación de Productores Exportadores Argentinos, destacó que al mismo tiempo que hubo una merma en la superficie productora de ganado, aumentó la productividad del rodeo.
”Es verdad, hace 10 años había más superficie ganadera, pero se producían 2.500.000 toneladas de carne y hoy estamos en 3.100.000 toneladas”, explicó.
Por otra parte, la tendencia de traspaso de actividades parece acentuarse. En un contexto de presiones por la producción estadounidense de etanol y por el interés mundial en los biocombustibles, los precios de la soja, el trigo y el maíz han alcanzado niveles sin precedentes.
Algunos analistas económicos sostienen que, actualmente, el cultivo de la soja es tres veces más redituable en la Argentina que la cría de ganado. Otros opinan que se carece de estadísticas confiables. Pero, de todas maneras, la tendencia adversa a la ganadería es muy fuerte, según el especialista Ricardo Baccarin.
"El cultivo de soja es hoy un negocio brillante en la Argentina", dijo a Efe Baccarin, analista jefe de Paniagrícola SA, empresa dedicada a la comercialización agrícola.
Actualmente la mitad de la tierra cultivada en la Argentina está dedicada a la soja, un proceso al que ayuda el hecho de que esa planta leguminosa puede ser cosechada ocho meses después de sembrada, en comparación con los dos o tres años requeridos para criar un vacuno.
Además, la soja requiere también menos fertilizantes que el trigo o el maíz. Aproximadamente el 90% de la soja es exportada a buenos precios, gracias a un sólido mercado de futuro y a la creciente demanda mundial.
Ránking
En este contexto, las exportaciones pierden terreno, ya que la mayor producción se destina al mercado interno para evitar impacto inflacionario.
Así, el tope de 40 mil toneladas mensuales generó que la Argentina, el mayor exportador mundial de carne hasta la década de los años cincuenta, hoy figure en cuarto lugar, según estadísticas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, detrás de Brasil, Australia y la India.
Si la tendencia continúa, este año podría descender al quinto lugar, desplazada por Canadá.
Durante 2007, los embarques de carne argentina alcanzaron las 480.000 toneladas, en comparación con 700.000 en 2005.
"Si el gobierno permitiera un mercado libre e irrestricto, la Argentina sería el segundo mayor exportador mundial de carne", dijo Andreani, en lugar del cuarto lugar que ocupa actualmente.
En el Frigorífico Yaguané, el supervisor Carlos Alberto Kuida culpa al gobierno por esta situación. "Tenemos nuestras manos atadas con estas retenciones a las exportaciones", afirma. "Estamos en la peor situación en muchos años".
Complicaciones a futuro
Martínez del Valle dijo que hubo más producción de carne en el país. Sin embargo aclaró que “una parte de este aumento se debe a una mayor faena de hembras que la acontecida en los años anteriores. Con lo cual hay una hipótesis que dice que si esta faena de hembras no se debe a un aumento de la capacidad productiva del rodeo, sino a liquidación de hembras, esto podría repercutir en una falta de producción para los años futuros"
"Si continúa la liquidación de hembras hasta la mitad del próximo año, durante 2009 y 2010 podría haber problemas en el abastecimiento de carne”, señaló Urzía.
Política de Estado
Para Giraldi, la falta de política ganadera está repercutiendo en la actividad. El productor agropecuario opinó que la cuota de 40.000 toneladas al año impuesta a las exportaciones no funciona para regular el mercado interno. “La política intervensionista no sirve. Acá ni en ningún lado. Porque tiene siempre dos condenados: los que producimos y los que consumen, los dos extremos de la cadena”.
“El gobierno tendría que darle fortaleza a la ganadería. Además, tendría que ser socio de los ganadores para poder salir a conquistar el mundo como lo están haciendo Uruguay y Brasil”, explicó Giraldi.
“Los productores están cansados de los cambios sobre la marcha. No se puede estar cambiando las reglas continuamente. El gobierno tiene que dar estabilidad en las reglas de juego”. En opinión de Giraldi, el único planeamiento posible es respetar la ley de la oferta y la demanda.
Lo que sí es indispensable para la ganadería son las compensaciones. Urzia señaló que “si la política en este tema sigue siendo ésta (exportaciones con cota, incremento del consumo en el mercado interno), se tiene que compensar al productor ganadero”.
El sistema de compensaciones es un fuerte incentivo para permanecer en la actividad. En la actualidad, es alrededor de 30 pesos por mes y por animal.
“Con esto se podría evitar que se haga agricultura en zonas que no son aptas para dicho uso. Porque cuando se achica el margen de ganancia y se hace difícil la ganadería, el productor se inclina hacia la agricultura”, agregó Urzia
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